Tu presencia no atiende al silencio,
llegas como el aire alborotada.
Ven a mi regazo, dame un beso.
Mi abrazo es tan fuerte que te escapas.
--------------
De tu primer hálito de vida,
cuando apenas mundo visitabas,
de pequeña y fuerte valentía
esculpiste mi alma congelada.
-------------
Congelada de hastío en el presente,
por tí mi mente volvió al pasado
a ser una niña, ir contra corriente,
a observar con ojos asombrados.
-----------
En tus despertares te escribo y te guardo,
exhausta y cansada, rendida en desvelo,
puedo imaginarme en un día lejano
con cuentas pendientes robadas al sueño.
------------
A veces no entiendo el por qué de tu llanto,
si no eres feliz, yo seré desdichada.
Cada lágrima tuya duele tan dentro,
que abrasa en lo hondo de mis entrañas.
-----------
Grítale al mundo, yo también lo haría,
no sientas reparo por el qué dirán.
Hay que ser valiente, tú lo eres mi niña
no escatimes nunca con tu libertad.
-----------
Cómo me conoces, siendo tan chiquita !
cada parpadeo, cada mal humor,
si no existieras, estaría huérfana
del amor de madre, del más grande amor.
martes, 20 de enero de 2009
jueves, 16 de octubre de 2008
PREJUICIO
Tú que crees conocerme,
apenas sabes de mi nombre.
¿Cómo puedes atreverte
a juzgar mi alma entonces?.
----------
Haciendo mil aspavientos,
prejuzgándome con saña
sin derecho a replicarte
la dureza en tus palabras.
----------
¿En verdad crees lo que dices?
¿Te sientes a salvo de todo?
La vida a veces da golpes,
sin que sepamos el modo.
-----------
Pensaba que me cuidabas,
que defendías mi honor.
Ni siquiera te has parado
a pensar si sufro o no.
-----------
Vuelve a meter la cabeza
donde no debió salir,
aún no creo tu aspereza,
yo que aún creía en tí.
-----------
Mi mensaje no te llega,
tu prepotencia es más fuerte,
los comentarios te ciegan
en la boca de otra gente.
Demuestras tu cobardía
no sabes cuánto me hieres.
apenas sabes de mi nombre.
¿Cómo puedes atreverte
a juzgar mi alma entonces?.
----------
Haciendo mil aspavientos,
prejuzgándome con saña
sin derecho a replicarte
la dureza en tus palabras.
----------
¿En verdad crees lo que dices?
¿Te sientes a salvo de todo?
La vida a veces da golpes,
sin que sepamos el modo.
-----------
Pensaba que me cuidabas,
que defendías mi honor.
Ni siquiera te has parado
a pensar si sufro o no.
-----------
Vuelve a meter la cabeza
donde no debió salir,
aún no creo tu aspereza,
yo que aún creía en tí.
-----------
Mi mensaje no te llega,
tu prepotencia es más fuerte,
los comentarios te ciegan
en la boca de otra gente.
Demuestras tu cobardía
no sabes cuánto me hieres.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Una pequeña leyenda para pensar
Hubo una vez una niña
amaneciendo los tiempos
bendecida por las hadas,
agraciada por los elfos.
------------
La belleza de su rostro,
según cuenta la leyenda,
era sólo comparable
al fulgor de alguna estrella.
-------------
Cubría un velo sus ojos
tan bellos como el silencio,
porque una madrugada
quedó la noche cerrada
enamorada de ellos.
---------
Dicen que todos los días,
terminando la jornada,
siempre con sus pies descalzos
en el bosque se adentraba.
----------
Era un paraje siniestro
de desangelada estampa,
una imágen de mal sueño
que dejaba sin palabras.
----------
Nadie osaba perseguirla,
ella no sentía temor
pues la oscuridad infinita
que habitaba el interior
tornaba en luz cegadora
a ojos del corazón.
---------
Allá escuchaba el sonido
de los árboles ancianos,
notaba el agua del río
escapando de sus manos.
----------
-Cuéntame de dónde vienes,
descansa bajo mis ramas.
Hay un halo de tristeza
en tu sonrisa callada.
---------
Descansa de tu largo trecho
en mi tronco cobijada.
Pasa la noche a mi lado,
y resguardate en mis ramas.
--------
Como un murmullo escuchó
--------
Como un murmullo escuchó
las palabras entre sueños.
A sus oídos llegaban
transportadas en el viento.
--------
Fue ese despertar distinto
Fue ese despertar distinto
porque abrasaba la brisa,
una luz comenzó a entrar
en su mirada vacía.
----------
¿Es lo que ocurre un milagro?
Puedo contemplar la vida.
Puedo contemplar la vida.
Sólo con abrir los ojos
llego a distinguir el día.
---------
La bondad fue quien obró
sólo mirar con el alma.
Dejar en la puerta el ayer,
Dejar en la puerta el ayer,
imaginando el mañana.
----------
Así fue la maravilla
que se contó por los años
pasó de padres a hijos
como un valioso relato.
lunes, 13 de octubre de 2008
EL CALLEJÓN DE LA DEPENDENCIA (el relato que nunca presentaré)
Fue en un momento. Alguien había activado el cronómetro y mi cuenta atrás había concluido.
Mis manos, que tanto habían facilitado el quehacer diario, se tornaron en inertes extremidades.
Mi mente, en otros tiempos lúcida y cuasi brillante, enojada con el rápido paso del tiempo, se abandonó a lo inevitable.
Torpes mis engranajes, no supieron sobreponerse al derrame de emociones que embargaron mi entendimiento… y falló la máquina perfecta.
Recuerdo lo oscuro de esos días. Me resistía a pensar.
¿Quién planificó esta interrupción en mi existencia?
¿Qué cruel sorteo había decidido mi destino?
Viajes y más viajes tras el frío cristal. Rauda la ambulancia, mes tras mes, volvía y me devolvía con las ilusiones perdidas, con mis sueños expirados.
¿Qué clase de muda rutina me espera?
¿Por qué se me ha privado del más preciado don: la libertad?
¿Por qué este juicio sin derecho a defensa?
¿Quién puede declarar inocente a este reo condenado?
No recuerdo el día en que dejé de estar continuamente enojado con mi sino, para afrontar con entereza el sendero que, inevitablemente habría de caminar.
Torpe voy dando los pasos hacia un futuro carente de sentido. Sólo puedo aspirar a una vida dignamente aceptable.
Libro la encarnizada batalla de mis días contra la amarga dependencia.
Con mis músculos atrofiados, consigo a duras penas, precisar de la menor ayuda posible.
El sorteo recayó en mí, no en mis allegados.
Cuando llegue el momento y mi alma no pueda caminar sola, reclamaré un hombro para poder seguir luchando por vivir un día más.
Mientras tanto, intento hacer, qué paradoja, que los demás no sufran con mi pesar.
Mi voz se encuentra tocada y no la utilizaré nada más que para palabras bellas.
Que, cuando yo falte, alguien desee que nunca me hubiese ido.
Si siguen esperando mi lento caminar entrando por su umbral, si continúan queriendo regalarme un abrazo y sentir mi anciana presencia, mi lucha habrá tenido recompensa, mi cosecha habrá recogido sus frutos.
Adormecido, desorientado, dejando atrás un paisaje hostil, descolorido. Mis párpados apenas se sostienen. Una mano me sujeta y me dejo llevar.
Abandonándome al onírico y placentero descanso. ¡ Cuán cansado estaba ! ¡ Qué aire tan limpio !
Avanzo con rápidas zancadas, nada en el sendero, huele a tierra mojada, mi aroma favorito, de nuevo me dejo llevar…
Los días de angustia atrás quedaron, el lastre del dolor desapareció.
Ahora vuelvo a ser jóven, ágil, sano. Ya ni siquiera lograba ponerme en pie.
Ni una sóla lágrima, soy feliz, he regresado al origen. Puedo volar.
Mis manos, que tanto habían facilitado el quehacer diario, se tornaron en inertes extremidades.
Mi mente, en otros tiempos lúcida y cuasi brillante, enojada con el rápido paso del tiempo, se abandonó a lo inevitable.
Torpes mis engranajes, no supieron sobreponerse al derrame de emociones que embargaron mi entendimiento… y falló la máquina perfecta.
Recuerdo lo oscuro de esos días. Me resistía a pensar.
¿Quién planificó esta interrupción en mi existencia?
¿Qué cruel sorteo había decidido mi destino?
Viajes y más viajes tras el frío cristal. Rauda la ambulancia, mes tras mes, volvía y me devolvía con las ilusiones perdidas, con mis sueños expirados.
¿Qué clase de muda rutina me espera?
¿Por qué se me ha privado del más preciado don: la libertad?
¿Por qué este juicio sin derecho a defensa?
¿Quién puede declarar inocente a este reo condenado?
No recuerdo el día en que dejé de estar continuamente enojado con mi sino, para afrontar con entereza el sendero que, inevitablemente habría de caminar.
Torpe voy dando los pasos hacia un futuro carente de sentido. Sólo puedo aspirar a una vida dignamente aceptable.
Libro la encarnizada batalla de mis días contra la amarga dependencia.
Con mis músculos atrofiados, consigo a duras penas, precisar de la menor ayuda posible.
El sorteo recayó en mí, no en mis allegados.
Cuando llegue el momento y mi alma no pueda caminar sola, reclamaré un hombro para poder seguir luchando por vivir un día más.
Mientras tanto, intento hacer, qué paradoja, que los demás no sufran con mi pesar.
Mi voz se encuentra tocada y no la utilizaré nada más que para palabras bellas.
Que, cuando yo falte, alguien desee que nunca me hubiese ido.
Si siguen esperando mi lento caminar entrando por su umbral, si continúan queriendo regalarme un abrazo y sentir mi anciana presencia, mi lucha habrá tenido recompensa, mi cosecha habrá recogido sus frutos.
Adormecido, desorientado, dejando atrás un paisaje hostil, descolorido. Mis párpados apenas se sostienen. Una mano me sujeta y me dejo llevar.
Abandonándome al onírico y placentero descanso. ¡ Cuán cansado estaba ! ¡ Qué aire tan limpio !
Avanzo con rápidas zancadas, nada en el sendero, huele a tierra mojada, mi aroma favorito, de nuevo me dejo llevar…
Los días de angustia atrás quedaron, el lastre del dolor desapareció.
Ahora vuelvo a ser jóven, ágil, sano. Ya ni siquiera lograba ponerme en pie.
Ni una sóla lágrima, soy feliz, he regresado al origen. Puedo volar.
CUANDO VUELVE LA CRISIS
Hay una voz dentro de mí que me recuerda día tras día que no soy la que fui. Esa voz se llama dolor.
Ya no camino erguida por la vida, mis pasos se tuercen y me hacen envejecer de golpe. Cada noche es un sufrimiento más, un trámite que cumplir en busca de un nuevo día que traiga la luz.
No hay pastilla ni tratamiento que aminore la aflicción del cuerpo ni la angustia del alma, verte arrastrando una sensación que te impide hacer lo más rutinario sin que el nervio haga acto de presencia.
He comprendido, mañana tras mañana, que mi pequeña me hace levantarme a la vida. Así como un día yo la ayudé a venir al mundo, ella me echa una mano y su voz mitiga la garra que recorre mi pierna cada día. Ella es el motor que arranca mis amaneceres. Estoy segura de que sin ella me dejaría llevar, sin ningún tipo de esfuerzo, a la depresión más feroz, a la tristeza más tremenda.
Cada tarea se multiplica por diez, el simple hecho de hacer una cama me cuesta horrores. Tender la ropa, tarea que, para mí era hasta liberadora, se convierte en un suplicio.
Alguna vez he visualizado, en el devenir de mis noches y en el profundo convencimiento de que así lo aliviaría, como el dolor, lejos de entrar en mí, va saliendo de mi pierna como en llamaradas. Cada pulsación, cada calambre, cada contracción la imagino como una oleada que escapa de mi cuerpo y se pierde en el vacío. Entonces pido que por favor nadie coja ese dolor errante, que nadie merece sentirlo.
Creo que, aunque suene incoherente, nunca en la vida he llegado a ser tan feliz como ahora.
Todos los momentos adquieren un sentido desconocido, hasta lo que antes más me molestaba, llega a mi mente con aire de chiste, cada palabra que a otros desquicia, a mí me hace desear alguna vez "sólo" tener esa "preocupación".
Cualquier gesto de mi hija, su sonrisa, un día de paseo con ella, una palabra nueva, cobran una dimensión fabulosa. Cuando camino llevando su carrito, me gusta parar y darle un beso, mirar cómo va, cómo mira el mundo, cómo descubre las cosas. Es totalmente maravilloso.
La he apuntado a la guardería y, aunque sé que para ella sería bueno, en mi interior y egoístamente pienso que me gustaría pasar el mayor tiempo posible con ella, ya que sé que, si me operan, seguro que no vamos a poder estar juntas porque voy a tener que estar recuperándome.
Hace tiempo hice una comparativa de pros y contras de la operación y, he de decir la verdad, ganaban los contras, pero creo que no voy a tener otro remedio. Todo sea por no volver a la crisis.
Ya no camino erguida por la vida, mis pasos se tuercen y me hacen envejecer de golpe. Cada noche es un sufrimiento más, un trámite que cumplir en busca de un nuevo día que traiga la luz.
No hay pastilla ni tratamiento que aminore la aflicción del cuerpo ni la angustia del alma, verte arrastrando una sensación que te impide hacer lo más rutinario sin que el nervio haga acto de presencia.
He comprendido, mañana tras mañana, que mi pequeña me hace levantarme a la vida. Así como un día yo la ayudé a venir al mundo, ella me echa una mano y su voz mitiga la garra que recorre mi pierna cada día. Ella es el motor que arranca mis amaneceres. Estoy segura de que sin ella me dejaría llevar, sin ningún tipo de esfuerzo, a la depresión más feroz, a la tristeza más tremenda.
Cada tarea se multiplica por diez, el simple hecho de hacer una cama me cuesta horrores. Tender la ropa, tarea que, para mí era hasta liberadora, se convierte en un suplicio.
Alguna vez he visualizado, en el devenir de mis noches y en el profundo convencimiento de que así lo aliviaría, como el dolor, lejos de entrar en mí, va saliendo de mi pierna como en llamaradas. Cada pulsación, cada calambre, cada contracción la imagino como una oleada que escapa de mi cuerpo y se pierde en el vacío. Entonces pido que por favor nadie coja ese dolor errante, que nadie merece sentirlo.
Creo que, aunque suene incoherente, nunca en la vida he llegado a ser tan feliz como ahora.
Todos los momentos adquieren un sentido desconocido, hasta lo que antes más me molestaba, llega a mi mente con aire de chiste, cada palabra que a otros desquicia, a mí me hace desear alguna vez "sólo" tener esa "preocupación".
Cualquier gesto de mi hija, su sonrisa, un día de paseo con ella, una palabra nueva, cobran una dimensión fabulosa. Cuando camino llevando su carrito, me gusta parar y darle un beso, mirar cómo va, cómo mira el mundo, cómo descubre las cosas. Es totalmente maravilloso.
La he apuntado a la guardería y, aunque sé que para ella sería bueno, en mi interior y egoístamente pienso que me gustaría pasar el mayor tiempo posible con ella, ya que sé que, si me operan, seguro que no vamos a poder estar juntas porque voy a tener que estar recuperándome.
Hace tiempo hice una comparativa de pros y contras de la operación y, he de decir la verdad, ganaban los contras, pero creo que no voy a tener otro remedio. Todo sea por no volver a la crisis.
Ni era príncipe ni ná, un pajarraco...
A quién no le ha pasado alguna vez...
Yo que soy tan guapa y tan lista,
yo que me merezco un príncipe o un dentista
voy a darle un besillo a este animalico,
a ver si me convierte en heredera...
INSOMNIO
Intento cerrar los ojos,
mis pupilas queman dentro.
Las horas pasan sin prisa
y encadeno los intentos.
------
Un sonido de sirenas,
me llega de tarde en tarde.
¿Podré velar de por vida?
Mejor voy a levantarme.
------
Oigo los llantos de un niño,
la lluvia sobre mis tejas,
el roncar de los vecinos
y una dulce cantinela.
------
Me abandono a su sonido,
me siento en brazos de alguien.
Seguro que ya me he dormido,
los brazos son de mi madre.
------
Que me mece con paciencia,
así sin contar el tiempo,
ya no quiero despertar
de este precioso momento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)